La historia de Ángela

Ángela es arquitecta y trabaja para una firma de arquitectos en Estocolmo, Suecia. Vive a poca distancia de su trabajo, en un modesto apartamento restaurado, para el cual obtuvo un préstamo hipotecario hace un año.

Ángela es una mujer soltera cercana a los 40 años. Disfruta de su trabajo y se está forjando lo que ella describe como 'una vida cómoda'. Sin embargo, dice que su trabajo conlleva ciertas frustraciones. Uno de los problemas es la idea implícita de que, como mujer, es más apropiado que trabaje en proyectos relacionados con el diseño de casas que en aquellos relacionados con edificios públicos o comerciales.

No obstante, en general Ángela está feliz de dedicarse al diseño arquitectónico de casas. Siempre ha creído, por ejemplo, que los esquemas convencionales usados para diseñar cocinas y áreas de lavado –zonas que tradicionalmente se asocian con las actividades domésticas de las mujeres– están mal planeados.

Estos cuartos, por ejemplo, suelen ubicarse en partes de la casa que tienen temperaturas extremas, lo cual es una locura porque son áreas donde las mujeres realizan una enorme cantidad de trabajo. Con frecuencia también son espacios relativamente pequeños, lo cual no alienta al resto de la familia a participar en este tipo de tareas y sugiere que son lugares donde se espera que las mujeres trabajen sólas.

Por otro lado, comenta Ángela, las partes de la casa relacionadas con el descanso y la diversión como son el cuarto de juegos, el bar, la estancia –incluso donde se asa la carne en el jardín– son ubicadas en los mejores lugares y son más espaciosas. "Es interesante advertir", dice Ángela, "que con frecuencia estas áreas están asociadas con actividades masculinas o son donde se piensa que el hombre ejerce el control. Excepto, claro está, cuando se trata de limpiarlas". Ángela disfruta hablando de estos temas con sus clientes. "Puede ser muy emocionante diseñar casas que desafíen muchos de los prejuicios determinados por el género y que se relacionan con la vida y el trabajo en el hogar," dice.

A Ángela también le preocupa la tendencia de diseñar casas cada vez más grandes.

   
  Muchas de estas casas palaciegas, construidas para los consumidores más ricos del mercado, no tienen ningún sentido. Después de todo, cada vez menos gente vive en el esquema de familia nuclear que requiere de esta cantidad de espacio. Si uno piensa, es absurdo tener una casa con tres o cuatro baños cuando en algunas partes del mundo la gente es afortunada si cuenta con una toma de agua en su calle. No, pienso que necesitamos promover zonas de población más densas alrededor de la ciudad, de forma que la gente viva más cerca de su trabajo y de las facilidades que se requieren. Esto significa regresar a casas más pequeñas y compactas aunque, claro está, este tipo de proyectos deben desarrollarse respetando a las comunidades ya existentes.  
   

Aunque le gusta diseñar casas y considerar lo que éstas implican para las mujeres, Ángela piensa que las arquitectas deberían tener mayor participación en el diseño de edificios comerciales, gubernamentales y los destinados a públicos más amplios. Como dice:

   
  Generalmente, las oficinas de gobierno y los edificios de la ciudad albergan servicios ocupados por una gran cantidad de mujeres en labores de oficina, secretariales, de venta e incluso de limpieza. Algo que frustra a las mujeres que viven y trabajan en las ciudades es que viven dentro de las limitaciones de un ambiente diseñado para los hombres. Por ejemplo, ha sido estos últimos años cuando los operadores de algunos estacionamientos han comenzado a proporcionar lugar especiales para las mujeres con bebés o niños pequeños.  
   

Sin embargo, a pesar de algunos intentos por hacer las ciudades más 'amistosas' para las mujeres, existen otros asuntos relacionados con el uso del espacio urbano que necesitan ser solucionados. Ángela se pregunta:

   
 

¿Por qué en los centros comerciales los baños y las instalaciones para madres con bebés y niños pequeños con frecuencia se hallan en los lugares más inaccesibles? ¿Por qué se espera que las secretarias trabajen en pequeñas áreas públicas mientras que sus jefes se sientan detrás de su enorme escritorio en oficinas privadas y espaciosas? ¿Por qué en los cines y teatros nunca hay baños suficientes para las mujeres y siempre tenemos que hacer fila?

Por supuesto que algunas de estas preguntas parecen triviales comparadas con problemas más grandes que son de vida o muerte y a los que se enfrentan las mujeres en otras partes del mundo, pero pienso que se refieren a cuestiones más amplias y subyacentes relacionadas con la naturaleza del entorno de las mujeres y al control que las mujeres tienen sobre él. Para que el desarrollo beneficie a las mujeres, deben abordarse estos temas.

 
   

Fuente: Adaptado de Williamson Fien, J. Women's Voices - Teaching Resources on Women and Development, Global Learning Centre, Windsor, 1993, pp. 18-19.