Contribución al estudio sobre derechos humanos, juventud y salud mental
La salud mental de las personas jóvenes se ha convertido en uno de los grandes retos de derechos humanos de nuestro tiempo. La creciente precariedad vital, las violencias estructurales, la discriminación y la falta de recursos accesibles afectan de forma directa al bienestar emocional de la juventud.
En este contexto, hemos contribuido al Estudio detallado de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) sobre los efectos de los problemas relacionados con la salud mental en el disfrute de los derechos humanos por parte de las personas jóvenes.
La contribución ha sido elaborada por jóvenes del Human Rights Training Programme 2025, con el apoyo de jóvenes participantes de los programas Trapezistak y Jóvenes que tejen territorio, los cuales reúnen a juventud migrante implicada en procesos comunitarios de bienestar y participación.
Una mirada a la salud mental desde los derechos humanos
El documento parte de una premisa clave: la salud mental no es solo un asunto clínico, sino una cuestión de justicia social.
La contribución defiende que las respuestas emocionales de la juventud ante crisis globales, violencias y desigualdades no deben patologizarse, sino comprenderse como reacciones humanas legítimas. Desde allí, se propone abandonar modelos coercitivos o medicalizadores y avanzar hacia enfoques comunitarios, interseccionales y centrados en la dignidad y autonomía de las personas jóvenes.
Retos actuales: estructuras que generan malestar
A lo largo del análisis, se identifican los principales factores que afectan al bienestar emocional juvenil:
- Desigualdades de género y violencias que afectan especialmente a mujeres jóvenes.
- Discriminación hacia personas LGTBIQ+, generando estrés crónico y riesgos de salud mental.
- Racismo y xenofobia que enfrentan jóvenes migrantes en su día a día.
- Impacto de las redes sociales, con presión estética, comparación constante y discursos de odio.
- Barreras añadidas para jóvenes con diversidad funcional.
- Otros problemas detectados como la soledad no deseada, la falta de conciliación familiar o el aumento de conductas de riesgo.
Voces jóvenes que reclaman cambios estructurales
Un valor central de la contribución es la incorporación de testimonios directos de jóvenes migrantes participantes de los programas Trapezistak y Jóvenes que tejen territorio.
Sus relatos señalan que factores como la inseguridad administrativa, la precariedad económica, la falta de redes de apoyo y la discriminación afectan profundamente a su salud mental, generando ansiedad, tristeza, frustración, soledad o dificultades de sueño.
Las propuestas que emergen de su experiencia son claras:
- Reconocer la salud mental como un derecho humano fundamental.
- Garantizar acceso gratuito, accesible e intercultural a servicios de apoyo psicológico.
- Luchar contra el racismo y la xenofobia como causas directas de malestar.
- Reforzar redes comunitarias y espacios seguros de escucha.
- Impulsar la participación real de las personas jóvenes en la elaboración de políticas públicas.
Hacia políticas públicas centradas en juventud y dignidad
Con esta contribución, reforzamos el compromiso por promover una visión de la salud mental basada en los derechos humanos, la justicia social y la participación juvenil.
La aportación presentada ante el ACNUDH evidencia la necesidad de transformar no solo los sistemas de salud, sino también las condiciones sociales, económicas y culturales que determinan el bienestar emocional de las personas jóvenes.
Desde Euskadi, las voces juveniles y las prácticas transformadoras siguen mostrando que otro modelo es posible: más humano, más justo y más comunitario.