Jóvenes vascas y suizas crean juntas un escenario para la paz en Getxo
Diez jóvenes actrices, cinco del espacio escénico Utopian de Getxo y cinco del VorAlpenTheater de Lucerna (Suiza), han protagonizado una experiencia artística y humana que trasciende fronteras, idiomas y generaciones. Bajo el título “Jóvenes pensando: Guerra y Paz”, este proyecto internacional ha culminado en una puesta en escena que se presentó el pasado viernes en el escenario de Utopian Getxo, como parte de un intercambio cultural impulsado por UN Etxea, la Dirección de Derechos Humanos y Atención a Víctimas del Gobierno Vasco, y el Aula de Cultura de Getxo.
Este encuentro es la segunda parte de una colaboración iniciada en 2024, cuando las jóvenes vascas viajaron a Lucerna para reflexionar sobre la guerra desde una perspectiva artística. Este año, el foco ha sido la paz: ¿cómo se vive?, ¿cómo se construye?, ¿qué energía tiene? Las respuestas se han tejido a través del cuerpo, la palabra y la música, en un proceso creativo que ha unido a las participantes en un diálogo profundo y transformador.
Un proceso de creación compartida
Durante una semana intensa de trabajo en Algorta, las jóvenes, de entre 14 y 17 años, compartieron vivencias, emociones y visiones del mundo. Guiadas por Arantxa Iurre, coordinadora pedagógica de Utopian, y Reto Ambauen, director del VorAlpenTheater, el grupo exploró conceptos como la paz interior, la solidaridad, la libertad y la reconstrucción tras el conflicto. “No solo hablamos de paz entre personas, sino también con nosotras mismas”, explicaron las participantes.
El proceso incluyó visitas al Museo Memorial del Cinturón de Hierro en Berango y al Museo de la Paz de Gernika, que aportaron contexto histórico y emocional al trabajo escénico. Además, se incorporaron textos de la Nobel de Literatura Svetlana Alexievich, especialmente de su obra La guerra no tiene rostro de mujer, que sirvieron como base para la dramaturgia.
Una escena que emociona
El resultado fue una pieza escénica de 25 minutos que conmovió al público por su fuerza simbólica y su honestidad. En el escenario, las jóvenes representaron la paz como un color –el verde esperanza– y como una energía que se construye desde la empatía y el entendimiento. “Si los políticos tuvieran paz interior, el mundo sería menos violento”, reflexionó una de las actrices.
La obra no mostró batallas ni violencia explícita. En su lugar, se centró en la reconstrucción, en lo que ocurre después del conflicto, en el minuto antes de morir y en cómo se recompone el alma. “Las chicas no querían pensar en la guerra en sí, sino en cómo superarla. Me pareció muy revelador”, comentó Arantxa Iurre.
Un proyecto con futuro
Este intercambio no solo ha sido una experiencia artística, sino también un ejercicio de ciudadanía activa. “Las jóvenes tenemos cosas que decir”, reivindicaron las protagonistas. Y lo han hecho con una madurez y sensibilidad que desmienten los estereotipos que a menudo se les atribuyen.
La colaboración entre Utopian y VorAlpenTheater continuará en el futuro, con nuevas propuestas que seguirán explorando los derechos humanos, la convivencia y la paz desde la creación escénica. “Es muy interesante mezclar estilos artísticos y ver qué puede surgir de ahí”, señalaron las jóvenes suizas.
Desde UN Etxea, se valora este tipo de iniciativas como fundamentales para fomentar una cultura de paz entre las nuevas generaciones. “Creemos en el poder del arte como herramienta de transformación social, y este proyecto es un ejemplo vivo de ello”, afirma Begoña Guzmán, responsable de cultura de la organización.