El evento se alinea con el Pacto para el Futuro de septiembre de 2024, que reconoce la cultura como clave para el desarrollo sostenible. Se enfatiza la localización y la participación comunitaria en la implementación de la Agenda 2030.
Los casos de Hawái y Euskadi ilustran cómo la diversidad cultural y lingüística puede integrarse en las políticas públicas para fomentar comunidades inclusivas y resilientes.
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