MONDIACULT 2025: Cultura como derecho y horizonte de transformación
Del 29 de septiembre al 1 de octubre de 2025, Barcelona se convirtió en el epicentro mundial de las políticas culturales. La Conferencia Mundial de la UNESCO sobre Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible, MONDIACULT 2025, reunió a representantes de 194 Estados Miembros, más de 150 ministros y ministras de Cultura, y centenares de agentes de la sociedad civil, academia, juventudes y organismos internacionales. El encuentro marcó un hito histórico al consolidar la cultura como bien público global, derecho humano fundamental y pilar indispensable para el desarrollo sostenible.
Una declaración que interpela al mundo
La Declaración Final de MONDIACULT 2025 reafirma el compromiso colectivo de los Estados con la cultura como derecho humano y bien común. En ella se exige su inclusión como Objetivo de Desarrollo Sostenible específico en la agenda post-2030 de Naciones Unidas. Esta demanda responde a una omisión histórica: la cultura ha sido sistemáticamente excluida de los ODS, a pesar de su papel transversal en la construcción de sociedades justas, resilientes y diversas.
La declaración también identifica ocho áreas prioritarias para la acción global:
- Derechos culturales
- Cultura y transformación digital
- Cultura y educación
- Cultura e inteligencia artificial
- Economía de la cultura
- Cultura y paz
- Cultura y acción climática
- Cultura, patrimonio y crisis
Estas áreas no solo reflejan los desafíos contemporáneos, sino que trazan una hoja de ruta para políticas culturales inclusivas, sostenibles y centradas en las personas.
El Informe Mundial: el ODS que falta
Uno de los momentos más esperados fue la presentación del Informe Mundial sobre el Estado de la Cultura, también conocido como El ODS Ausente. Este documento, elaborado por la UNESCO, evidencia con datos y análisis rigurosos cómo la cultura contribuye a todos los ODS existentes, desde la erradicación de la pobreza hasta la acción por el clima, pasando por la educación de calidad, la igualdad de género y la salud mental.
El informe denuncia que la exclusión de la cultura en la arquitectura de los ODS ha debilitado su implementación y ha invisibilizado prácticas transformadoras lideradas por comunidades, artistas, pueblos indígenas y movimientos sociales. Por ello, propone indicadores específicos para medir el impacto cultural en el desarrollo sostenible y llama a los Estados a reconocer, financiar e integrar la cultura en sus políticas multisectoriales.
Educación artística: guía para la acción
En coherencia con la Declaración y el Informe, MONDIACULT 2025 presentó la Guía de Implementación de la Educación Artística, basada en el Marco UNESCO para la Educación Cultural y Artística. Esta guía ofrece orientaciones prácticas para gobiernos, instituciones educativas y agentes culturales, con el objetivo de garantizar el acceso universal a la educación artística desde una perspectiva de derechos humanos, diversidad cultural y sostenibilidad.
La guía promueve:
- La inclusión de las artes en los currículos escolares como herramienta de pensamiento crítico, expresión emocional y ciudadanía activa.
- La formación continua de docentes en pedagogías creativas y enfoques interculturales.
- La colaboración entre escuelas, artistas, museos, teatros y centros culturales.
- La evaluación del impacto de la educación artística en el bienestar, la cohesión social y la innovación.
Además, subraya la necesidad de financiar la educación artística como inversión estratégica, no como gasto accesorio, y de reconocer el rol de las prácticas artísticas en la transformación social.
Enfoque de género: hacia ecosistemas culturales inclusivos y transformadores
MONDIACULT 2025 reafirmó que la igualdad de género no es una dimensión opcional, sino un eje estructural de las políticas culturales contemporáneas. La guía La cultura para todas y todos propone un acompañamiento paso a paso para responsables políticos, instituciones y agentes culturales, abordando retos como:
- La infrarrepresentación de mujeres en puestos de liderazgo y toma de decisiones.
- Las brechas salariales y condiciones laborales precarias en los sectores culturales y creativos.
- El acoso en línea y la violencia simbólica que enfrentan mujeres artistas.
- La falta de financiación específica para proyectos culturales con enfoque feminista e interseccional.
MONDIACULT 2025 dejó claro que una cultura transformadora solo es posible si es feminista, interseccional y comprometida con la justicia social. La inclusión de la igualdad de género como prioridad transversal en la Declaración Final y en los instrumentos de implementación marca un avance significativo hacia políticas culturales que reconozcan, reparen y potencien las diversidades.
Participación, juventud y sociedad civil: protagonistas del cambio
La preparación de MONDIACULT 2025 fue profundamente participativa. Se realizaron consultas regionales, encuestas a artistas y profesionales de la cultura, y una convocatoria abierta que recibió más de 160 propuestas de actos paralelos. Entre ellos, destacó el Foro Internacional de la Sociedad Civil “Ágora Cívica”, celebrado en Barcelona los días previos a la conferencia, donde se debatieron temas como la libertad creativa, la justicia cultural, la memoria colectiva y la descolonización de las políticas culturales.
Asimismo, se celebró un Foro de Juventud, que permitió incorporar las voces de jóvenes artistas, activistas y estudiantes en la agenda global. Las conclusiones de este foro fueron presentadas en la conferencia y recogidas en el documento final.
Entre las contribuciones de la sociedad civil, hemos de celebrar el evento paralelo organizado por UN Etxea y el Gobierno Vasco, titulado “Culture in the Global Agenda: Localization, Diversity, Community”. Celebrado en el Centro de Convenciones Internacional de Barcelona (CCIB), este espacio reunió a representantes institucionales, expertos internacionales y jóvenes activistas para debatir sobre el papel transformador de la diversidad cultural y lingüística en la localización de la Agenda 2030. La sesión incluyó la presentación de la propuesta vasca del ODS 18, centrado en la diversidad cultural y lingüística, como contribución al debate global sobre el papel de la cultura en el desarrollo sostenible. Se compartieron experiencias de Euskadi, Gales y Hawai‘i, evidenciando cómo la integración de la cultura y las lenguas en las políticas públicas fortalece la cohesión social, la sostenibilidad y la participación democrática. UN Etxea reafirmó su compromiso con una cultura entendida como derecho, bien común y objetivo de desarrollo en sí mismo, y llamó a ampliar alianzas internacionales, apoyar iniciativas lideradas por juventudes y comunidades locales, y garantizar el acceso a lenguas minorizadas.
Hacia una agenda global para la cultura
MONDIACULT 2025 no fue solo una conferencia, sino un punto de inflexión. Su legado se proyecta hacia el futuro con el compromiso de los Estados de aplicar sus resultados en el marco del Programa y Presupuesto 2026-2029 de la UNESCO, y de preparar una próxima conferencia que dé seguimiento a los avances.
La cultura ha dejado de ser un complemento y se ha afirmado como condición de posibilidad para la sostenibilidad, la justicia y la paz. MONDIACULT 2025 nos invita a imaginar y construir políticas culturales que reconozcan la diversidad, promuevan los derechos y transformen las realidades.